No vayas a creer de más lo que te digo hoy, que piense en ti no es logro tuyo, es afición mía. Cada mañana, mi oración traspasa el universo, con su canto claro y su intención precisa: que tengamos paz en el amor de dios, que tengamos felicidad en el conocimiento de dios, que nuestra única lucha sea la amorosa, física, sudorosa. Todo lo demás no me interesa.
Cada afán es su propia satisfacción, cada trabajo, cada logro. No hay más allá. Pero para el amor de dios, la eternidad es un instante: simplemente es, siempre, pleno.
Yo pienso en ti, por costumbre, porque me dediqué a orar por ti por muchos días. Y sigo haciéndolo, por costumbre, como cuando me hago conciente de las necesidades de oración de mi vecino, de mis hijos, de mis hermanos. La ayuda divina nunca está de más, nunca está ausente aún si no la percibimos.
Pienso en ti, oro por ti, pienso, te repienso. Sé feliz.
No comments:
Post a Comment