Wednesday, March 30, 2011

Vida, Muerte, todo lo que no es igual

O domine Iesu Christe libera animas de morte aeternam.

Quisiera encontrar respuestas a todas las preguntas que me asaltan en momentos como este. Precisamente en este momento en que la vida parece ser una experiencia dolorosa por todos lados. La comprensión de los hechos y los días, de las interpretaciones que le doy, de las evidencias que se me aprontan a la vista...

Quisiera encontrar otras respuestas, que la impotencia de ser uno, sólo uno, no me enerve por completo y me deje sin palabras, sin razones, sin esperanza.

Quisiera poder observar el entorno y saber con certeza que mañana todo estará bien, sea por justicia o por olvido, sea por venganza o por perdón, pero que todo encontrará su cauce, todo seguirá su razón de ser y será, en el principio de la libertad, eterno y perfecto.


Es cierto, el entorno podría aterrar. La impotencia puede aterrar. Sin embargo lo más lastimoso es ver el sufrimiento de los que acompañamos a los caídos en sus días de alegría, en sus bodas, en el bautizo de sus hijos... Duele el silencio, duele la ausencia, duele la alegría de ayer, con un dolor agridulce y punzante, como un latido de corazón que poco a poco se va acallando.

La vida es maravillosa. La vida es un misterio. Todo lo que podríamos alcanzar, estrellas, eternidad, perfección se encuentra cada día más cerca.... la lejanía de su evidencia está en la tristeza que provoca el dolor de la muerte repentina, de su injusticia, de su imperdonabilidad. Fuera de la misericordia divina, lo más sabio es la actitud cristiana, la aceptación de la imperfección de nuestros propios hermanos, la vulnerabilidad de la vida como estamos acostumbrados a percibirla.

Por eso hoy, lamentando la muerte de Brenda, envío mi oración por la paz, en un canto doloroso que no encuentra consuelo más que en el abrazo y el silencio.

Amado Padre Celestial, tú que conoces nuestra naturaleza, provócanos a abrir los ojos. Permítenos reconocernos hermanos, cédenos un poco de tu sabiduría amorosa para que tengamos la certeza de nuestra fraternidad y respetemos nuestro derecho a vivir felices en tu armonía. Te ofrezco el sosiego de mis noches, la laboriosidad de mis mañanas y el amor que tengo por los que me importan para que todos tengamos la felicidad que tu conocimiento otorga: la libertad de conocer tu verdad. Te ofrezco el silencio de mis meditaciones a cambio de la risa libre de las madres. Te ofrezco el ingenio de mi intelecto a cambio de la sonrisa satisfecha de los que aman. Te ofrezco mi única felicidad por la alegría de los que no conocen tu presencia. Yo sé que tú me abrazas y me cobijas, en tu abrazo estoy seguro. Te pido por los que temen para que actúen con sabiduría y sepan que tus brazos abarcan más de lo que nuestra conciencia nos permite percibir.

Hoy mi oración va por la paz. Que toda lucha sea fructífera, contra el miedo, contra la ignorancia, contra la intolerancia, contra la muy natural estupidez humana. Permítenos ser hermanos y gozar de tu amor. Amén.

Tuesday, March 29, 2011

Amor y otros vicios

Tal vez no lo recuerdes, pero hace días que estuvimos juntos. Hace unas horas, tu abrazo se confundía en el mío, tú respiras junto a mí y yo olía tu cabello, rodeando cada respiración con pensamientos carnales y de otros tipos.

Dormíamos como duermen los amantes, exhaustos, plenos, dichosos. No había más en el pensamiento que la imagen del otro. No había más en el pensamiento que la lúcida imagen de tu piel almibarada.

Tu mirada, que era tuya entonces, se cerraba en las sensaciones del abrazo. Mi mirada, que era mía entonces, se cernía sobre ti, como un ojo divino que intenta adivinar la razón de esa sonrisa satisfecha, la caricia detrás de ese gesto que revela... que se rebela a la razón y se muestra, con dicha, como una flor que inevitablemente se abre al principio de la primavera.

Es inevitable. El mundo podría caerse a pedazos y mi única desesperación sería ver, una última vez, esa sonrisa tuya. Es inevitable: te amo.

Tuesday, March 22, 2011

Quedito y al oído

Para llegar a ti, que te preciso en este instante, quisiera gritar, hacerte saber que no hay nada que desee más, en este preciso instante, que un abrazo tuyo. Para curar esta ausencia de ti que me mata con silencio. Para amainar la tempestad de tu desprecio sin sentido, sin conciencia, sin daño alguno. Tú que no sabes que te quiero y que te sabes tan ajena, tan lejana, tan sin mí.

Para llegar a ti, que te preciso hoy, precisamente, necesito, de todas las palabras y las frases: las que por sinceras, conmueven el alma al beso; las que, por decentes, provocan a ponerse del mismo lado; las que, por beligerantes, provocan respuestas airadas y apasionadas; las que, por ardientes, provocan un rubor, una cachetada o un deseo igual de intenso.

Preciso de tu abrazo. Ése, el único e íntimo. Ése, en el que todos los sentidos se abren y todas las respiraciones se confunden. Preciso de tu abrazo. Ése, en el que las pupilas se dilatan y la muerte es sólo una sensación más de placer, confundida en la caricia.

Te preciso. Te convoco. Te espero.

Friday, March 18, 2011

El camino

Hay voces que se elevan a lo alto
y gimen su dolor
o cantan su alegría.

Yo me quedo en el silencio, contemplando,
la sombra que proyecta la misma luz del mismo día.

Hay voces que se elevan sin demora
cuando una injusticia se comete.

Yo me quedo en el silencio, meditando,
que hay gente a la que nada y todo es suficiente.

Hay voces que se elevan,
hay voces llenas de ira.

Yo, en mi silencio, sólo veo,
que podríamos hacer más siendo hermanos.

Aprendí a caminar, ayer apenas,
y no voy a ninguna parte, que yo sepa,
sin embargo disfruto del camino,
y cada paso que doy me da alegría, aprendizaje y verdades eternas.