Tuesday, May 31, 2011

Reencuentro

Una tarde de esas, calurosas,
dejé que la locura hablara y me llevara a donde quisiera.

Me llevó a tu recuerdo
y me hizo pensar
¿qué será de ti?
¿necesito saber hoy, precisamente ahora, de tu vida?

Tu recuerdo, con todo y voz,
que quema, por cierto, de acidez y razón,
me dijo ¿qué me quieres?
No supe qué decir, pues es tan poco lo que recuerdo
que no supe si estaríamos hablando de lo mismo
o cada uno de nosotros sería como una alucinación para el otro.


Así, en el silencio embarazoso de llamarte,
me perdí en otros pensamientos, vanos algunos,
y me entretuve en la antesala
de la continuación de mi vida,
que había quedado en suspenso
por el consabido cambio de cinta.


Bendita cinematografía.

Tuesday, May 24, 2011

Calor

De cada noche, su calor.

No hay manera de ocultar lo que soy:
aquí estoy, existo, me levanto contra el viento y el peso de mi tiempo y mi falta de él.

Cada abrir de ojos por la maña revela un nuevo mundo, parecido al de ayer, pero algo diferente. Ni la mujer que a mi lado yace es la misma, ni el niño en el cuarto contiguo, ni los perros, ni la gata, ni el piso que piso.

Cada mañana tiene una sensación diferente en mí, genera un vacío, un lleno, un algo que no sé definir, un momento de gloria con amargura de rocío. 

Si cada pedazo de tiempo me diera su propia percepción de mí, yo sería un algo inconsistente o una roca. Mientras, para mí, el tiempo corre o se detiene, fluye o se estanca en momentos en que quisiera que volara.


Tengo calor, añoro la llegada del invierno. O solo alucino, porque estamos en primavera y no asoma siquiera un esbozo de verano. Esperaré para el 21 de junio, y luego les cuento.

Tuesday, May 17, 2011

Hoy

Como ayer, hoy. 
Como hoy, mañana.
Cada día es su propio afán
aunque yo no lo vea,
o tal vez no sea capaz de entenderlo.

Como hoy, tú,
ávida de mí y de mis besos.
Como hoy, tú,
desinteresada por completo de mi cuerpo.
Como hoy, tú,
jubilosa por la libertad de ser libre.
Como hoy, tú,
iluminada por una razón que raya en la locura.

Como hoy, yo,
oscuro y subrepticio.
Como hoy, yo,
alegre y dispuesto a la alegría.
Como hoy, yo, y tú conmigo
abrazados en el abrazo máximo.
Como hoy, yo, contigo,
extasiado en el disfrute de tu miel y tu amargura.

Como hoy, nada.
Como hoy, siempre.
Como hoy, cada día que se atreve a asomarse.
Como hoy, la luminosa cadencia de la noche
que se desvela de tanto vernos amarnos,
que se deshace en luminosos rayos rosas
en el sulfúrico poder de los besos,
y el morderse, y el arañarse,
y el arrancarse la carne por completo
en un afán animal por entregarse.

Tuesday, May 10, 2011

El Secreto

Dicen, yo no lo tengo por seguro,
que hay secreto que habrían de contarse,
que las penas con pan son menos,
yo no lo creo.


Dicen, que no hay mal que dure cien años,
pues muy buey ha de ser,
aquel que lo soporte;
yo no lo creo,
pues nos he visto padecer
que es un contento de ver.


Dicen,
que la tarara tiene un vestido blanco
y ella se lo pone el día de su santo,
pero yo no lo creo,
tal vez sea mi poca fe,
o mi mucho descaro,
pero creo que lo usa más seguido...
y el vestido también.

Tuesday, May 3, 2011

Construir

Mi padre es albañil, no lo he visto vestir de azul y blanco, como el nombre lo indica, en sus horas de trabajo. Pero sí lo he visto construir paredes, hacer hoyos, levantar castillos, casas y techumbres para quienes lo contratan.

También he presenciado que, al final del día, recoge con cuidado sus herramientas, las lava y las guarda. Después, toma una escoba y barre las sobras de mezcla y polvo que han quedado, fruto de la propia obra. 

Fui con él a trabajar algunas veces, a escarbar zanjas, a traerle los ladrillos y remojarlos antes de agregarlos al muro en construcción. Recuerdo que, en días como este, celebramos que hubiera trabajo para él, poniendo una cruz con flores en la parte más alta de la construcción.


La casa donde vivíamos todos nosotros la construyó él. Ocho de nosotros, perros, gatos, esposa, mi abuela cuando estuvo enferma y hasta que falleció... La vida revoloteando por todo alrededor. Hasta ahora sé que tiene silencio y tiempo para pensar. Hasta ahora sé que se da cuenta del desperdicio de tiempo, de la oportunidad de hacer lo que se pudo lograr con tanto y con tan poco.


Gracias, papá, por ayudarnos a construir mejores personas de cada uno de nosotros.
Gracias, papá, por dejarnos ser las personas que siempre quisimos ser.
Gracias, papá, por liberarnos en este mundo.
Y felicidades por ser un albañil, en la gran obra de dios.