Tuesday, September 14, 2010

Festejar o no festejar

Creo que nunca hay dilema cuando se trata de festejos, si es posible, doblemos la cantidad de bebida, comida y fiesta. En el caso del bicentenario de la existencia de este país como tal las posibilidades son infinitas.

Hay quienes, de nuevo, este año quieren festejar la ineficacia de nuestras autoridades -y de nosotros mismos- en el combate a la delincuencia organizada, con un grito silencioso por México.

Hay quienes creen que no tenemos nada que festejar, dado el clima de inseguridad en que estamos sumergidos, la falta de empleo y la ausencia de riqueza para todos.

Hay quienes creen que el presupuesto de casi 3 millardos de pesos son excesivos para el festejo y que nomás no se han visto.

Esta es una oportunidad histórica que, si no me equivoco, terminará en un amargo sabor de boca para muchos, mentiras blancas para otros y numerosos desacuerdos aún dentro de una misma familia. Esto es una muestra de lo que la democracia, la educación y la postura crítica le pueden hacer a un pueblo que no sabe más que quejarse de lo que su autoridad no hace.

Por lo pronto, yo voy por mi bandera, un traje de manta para mi hijo, unas trenzas decoradas con los colores patrios pa mi vieja y una matraca para armar tamaño revuelo. La parte de México que me toca mantener no es rica, pero sí que sabe festejar cuando la ocasión lo amerita. Esta es nuestra única oportunidad de festejar un centenario. Les aseguro que la vamos a aprovechar. ¡Feliz cumpleaños doscientos, mexicanos!

Thursday, September 9, 2010

Hermanos en Cristo

Nuestro amoroso padre celestial nos dio conciencia para ser, para hacer, para dar y darnos mutuamente. Nos dio la vista y una sensibilidad única para encontrarnos con alguien especial que hace nuestra vida feliz. Llegar a percibir la necesidad de los demás requiere de información y la percepción adecuada.

Es tal vez sólo una idea, pero todos sabemos de la necesidad que tienen los mexicanos en Chiapas, Tabasco y Veracruz. Hoy a medio día, la Cruz Roja informaba que aún no recibía donativo alguno para los damnificados en esos Estados. Me dio un poco de tristeza.

Más tarde leí una fábula de Esopo. Los corderos pacían tranquilamente, llegó el lobo y se comió a uno, los demás no hicieron nada. Pasó algo horrible, pero como no fue a mí, no es necesario hacer nada. Así siguió el lobo hasta que terminó con todos.

Una propuesta de acción es que reunamos dinero, lo entreguemos en nuestra congregación y que, la representación más cercana al lugar donde se requiere, compre las mercancías necesarias para esta ayuda que tanto se requiere: leche en polvo, agua embotellada, toallas femeninas, comida enlatada, abrelatas, medicamentos para el dolor, antibióticos, ropa para todas las edades.

Coméntenlo con sus pastores, sacerdotes y obispos. La cristiandad mexicana puede hacer mucho por estos prójimos hermanos en Cristo. Es más eficiente enviar dinero y que se adquieran estos bienes más cerca de donde se requieren, para no gastar en su transporte ni perder el tiempo en eso. También es importante hacer el donativo un solo día, de modo que se reúna la mayor cantidad de recursos para emplearlos a la brevedad ¿qué tal este domingo?

Tuesday, September 7, 2010

Algunas ideas interesantes

A pesar de mi percepción pesimista respecto a la gente y la educación pública he aquí algunas buenas ideas que nos ayudarían a mejorar nuestra riqueza personal. Es cuestión de intenciones, cualidades administrativas y sobre todo de voluntad por hacer lo mejor para los demás sin detrimento de nuestra persona. Es difícil, no imposible.

Francesco Tonucci en 'La reforma de la escuela infantil' nos ofrece esas ideas:

Niñas y niños no deben ser considerados como futuros hombres o mujeres, sino como personas titulares de derechos, on su modo de pensar y ver el mundo.

La atención, los recursos, el amor que una sociedad dedica a sus niños más pequeños indican cómo es de grande para esa sociedad la preocupación por su propio futuro.

La escuela debe garantizar todas la experiencias culturales primarias:

  • El adulto lee: para sí, en voz alta.
  • El adulto escribe: la reproducción de las palabras del niño a partir de sibgnos, aun habiendo estado ausente al momento de la creación. Este es el milagro de la escritura y hay que hacer que todos los niños puedan vivirlo.
  • Es importante que (...) el niño comprenda que uno se puede expresar de modos variados y mediante técnicas y medios diversos.
  • El espíritu de cooperación. Es importante que la escuela proponga a los niños modelos cooperativos, que éstos comprendan que trabajar juntos es ventajoso con respecto a trabajar solos porque permite sumar las competencias de cada uno.
  • Hacer hablar al niño significa educarle en la escucha: sólo en un clima de respeto y de interés uno tiene estímulo para la comunicaci+on. Hacer hablar a un niño no sigunifica ponerlo en círculo y darle al palabra, sino poner a cada uno en las mejores condiciones para expresarse. Por eso en necesario el uso de diversos lenguajes que permitan a cada uno encontrar el medio expresivo más adecuado y expresarse en varios niveles de abstracción y de profundidad.
  • Es preciso crear un ambiente estimulante y una elevada expectativa en que los niños mantengan su propio deseo de encontrar soluciones.
  • La escuela infantil debería proponer los lenguajes para expresarse, para repensar e incorporar experiencias realizadas, para confrontar modos diversos de conocer, para comunicar.
Resulta insultante pensar que la humanidad signifique territorio extranjero, que cualquiera de nosotros tenga que elevar la voz para explicarnos cómo crecer. Ha sido necesario, sin embargo, para enfocarnos en las oportunidades que perdemos en una educación sistemática que evita las experiencias de vida. Resulta, que todos necesitamos un ambiente retador y estimulante de nuestras capacidades y posibilidades. Necesitamos un ambiente de crecimiento en el que la perseverancia y el disfrute de nuestra humanidad, de la riqueza de nuestros lenguajes, sean la regla, no la excepción.

Necesitamos un mundo en que no sea necesario explicar lo que hacemos, simplemente hacerlo, y de esta manera propiciar un ambiente en que seamos educados, estimulados, reconocidos por ser. Difícil, se requiere de mucha conciencia, pero no imposible.

Wednesday, September 1, 2010

Como un niño en la escuela

Nuestro mundo está lleno de oportunidades de logro, oportunidades de frustración, oportunidades para adquirir experiencias de vida. La vida no enseña nada, sólo nos da la oportunidad para ser vivida.

En este año he aprendido a perder la paciencia, a ser intolerante, a dejar de soñar despierto, a ajustarme a tiempos y presupuestos. He descubierto que no me gusta el capitalismo como forma de vida. Prefiero la anarquía.


Este año hay gente que se ha comprometido conmigo a realizar trabajos, ensambles, reuniones, viajes y, por causas diversas, no han podido cumplir. Lo más peligroso, es que en ocasiones ha sido cuestión de voluntad.

Sí me siento frustrado, claro. Estoy cansado de ver desfilar oportunidades de vida y gente cobarde que aprovecha la ignorancia, prejuicios y compromisos de otros para ejercer su poder. He descubierto que el sueño de la vida está plagado de inconsistencias: decimos una cosa y hacemos otra; las razones, tantas como voluntades.

Sigo soñando, claro, en que las personas llegaremos a desarrollarnos para ser felices y hacer felices a los demás. Amo a mi familia, amo la música y trabajar con mis alumnos. Amo mi vida.

No soy una promesa, no soy el futuro, estoy aquí para ser, para crear, para crecer. Beligerante y todo. Todo un guachapori.

No sé, como cualquier niño en la escuela, las razones de lo que ocurre a mi alrededor, ni la intención de este maestro. Sólo sé que, después de todo, nada importa más que el amor que siento y comparto. Es lo único que me llevo.