Una tarde de esas, calurosas,
dejé que la locura hablara y me llevara a donde quisiera.
Me llevó a tu recuerdo
y me hizo pensar
¿qué será de ti?
¿necesito saber hoy, precisamente ahora, de tu vida?Tu recuerdo, con todo y voz,
que quema, por cierto, de acidez y razón,
me dijo ¿qué me quieres?
No supe qué decir, pues es tan poco lo que recuerdo
que no supe si estaríamos hablando de lo mismo
o cada uno de nosotros sería como una alucinación para el otro.
Así, en el silencio embarazoso de llamarte,
me perdí en otros pensamientos, vanos algunos,
y me entretuve en la antesala
de la continuación de mi vida,
que había quedado en suspenso
por el consabido cambio de cinta.
Bendita cinematografía.
No comments:
Post a Comment