Thursday, October 28, 2010

Ceder

Reconozco que, aunque perfecto en espíritu -por ser clon de dios, como el buen César- me equivoco con frecuencia. No es necesario hacer una relación completa de todas las ocasiones en que me he descubierto en pleno error, pero es divertidísimo saber que, aunque en el preciso momento de la equivocación justifico mis actos con lógica y conocimiento, la verdad aparece al final ante la propia mirada como algo contundente e inequívoco.

No sé, entonces, cuándo ni cómo he de reconocer mis errores actuales. No sé si logre darme cuenta de ellos. Sólo espero, en mi humana experiencia, aprender de su comisión y dejar pasar la amargura que podrían procurarme. Por esto hoy elevo esta oración.

Ceder
Ayúdame, amoroso padre celestial,
a amar, si no a entender,
pues el amor abarca más que el entendimiento.
Eso lo sé por tu naturaleza
que a pesar de mis errores
me brinda aliento y luz cada día.

Ayúdame, amoroso padre celestial,
a amar, si no a comprender,
pues el amor se contiene y abraza,
nos rodea y nos llena por completo.
Esto lo sé por tu naturaleza,
que a todos recibe en casa de nuevo
a pesar de los malos pasos
y las muchas caídas.

Yo he caído,
he caminado en sentido contrario,
he andado completamente sin dirección,
creyendo en mi razón y en mi inteligencia.
Aunque herramientas de tu sabiduría en mi vida,
no son sino candilejas débiles e inseguras.

Ayúdame, amoroso padre celestial,
a ver con tu mirada
y a actuar según tu amor.
Amén.

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